Un cambio de empaque: ¿Por qué luchamos?

          Comúnmente, el americano promedio mal entiende el propósito y los métodos de la educación bilingüe. En general, los americanos no se dan cuenta de aquello por lo que luchamos: los derechos de estudiantes que aprenden inglés como segundo idioma. Más específicamente y a lo mejor más importante es que luchamos para que estos estudiantes tengan acceso a una educación de alta calidad incluyendo el desarrollo completo del idioma inglés. Lamentablemente, los maestros bilingües han tenido que estar a la defensiva desde el renacimiento moderno de la educación bilingüe a finales de la década de los años 1960. Aun en nuestra historia temprana muchas escuelas americanas tuvieron programas bilingües especialmente en los siglos 18 y 19. Estos programas bilingües aparecieron, primero, en escuelas parroquiales y luego aparecieron en las escuelas públicas. Por ejemplo, el alemán fue usado junto con el inglés como medio de enseñanza en salones de clase desde Texas hasta Pennsylvania durante este período de nuestra nación joven.

          En el ejemplar de agosto de 1998 de la revista, Vista, Max Castro se refiere a una encuesta que revela que la homosexualidad es el único asunto nacional que ha recibido menos apoyo entre los americanos que la educación bilingüe. ¿Qué indica esto? ¿Están tan inseguros socialmente los americanos que éstos consideran los maestros bilingües y los idiomas extranjeros como un tipo de presencia malévola? Por lo que sepa yo de los americanos, y soy uno, y por amor de nuestra cultura, yo pienso que no. Para mí, es difícil creer que los americanos quieren que el cumplimiento de estos niños en el salón de clase sea nada satisfactorio. Tal vez resulta que la razón por estas encuestas negativas es una falta de conocimiento por parte del público acerca de la educación bilingüe y acerca de cómo un niño mejor adquiere otro idioma.

          De la educación bilingüe, las malas percepciones abundan. De eso no cabe duda. Abundan y se multiplican a causa del mensaje del movimiento, English Only, y sus máquinas de propaganda bien financiadas. El campo English Only lo tiene tan fácil. Su grito de batalla, "¡Que se les enseñe en inglés!" es fácil decir y es fácil de (mal) comprender, aunque no es fácil de implementar. Estos programas pretenden tener mucho éxito, pero en realidad, son fracasos horribles como no fomentan el éxito académico en inglés. El Orange Unified School District se conoce bien por su programa de inmersión en inglés, y el distrito promueve su supuesto éxito. Francamente es un fracaso total. El programa sólo logró una de sus metas. Sí, mejoró la fluidez en el lenguaje oral en inglés, pero los programas bilingües pueden hacer esto. El programa de inmersión en inglés no logró aumentar las tasas de redesignación del hablador competente en inglés ni alcanzó su meta de aumentar los resultados de exámenes de estandardización. ¿Por qué es así? Los programas de inmersión en inglés no enseñan ni promueven las destrezas académicas tan bien como los de la educación bilingüe. ¡No hay otra razón! Para enseñar las destrezas académicas, los maestros necesitan usar información que es comprensible. La educación bilingüe es el único programa que puede hacer esto.

          ¿Qué más nos obstacula la aprobación? Pues, los maestros bilingües tienen que explicar una miríada de asuntos complicados. Algunos de éstos incluyen: el valor de la instrucción en el idioma natal del niño; el proceso abrumador de evalorar a un niño que válidamente no se puede someter a un examen en inglés y cuando los exámenes apropiados en español son esacasos; el proceso largo que tarda para que el niño se cambie a pura instrucción en inglés y todavía tener éxito en el salón de clase; y la diferencia poco entendida entre la fluidez conversacional en inglés y la competencia académica en inglés junto con el trayecto más largo que tarda para lograr aquélla.

          Pero no importa cuantas veces explicamos estos procesos complejos, todavía nos enfrentamos con las mismas preguntas: "¿Cómo se hace," "Cuánto cuesta," "Cuánto tardará," y más inquietante, "De verdad, ¿es necesario." La pregunta que raras veces se hace es; ¿Cuál es mejor para el estudiante?" Desgraciadamente, a los maestros bilingües se les hace difícil contestar lo que parecen preguntas fáciles con respuestas sencillas. El interrogador pierde la atención y la concentración se va. El interrogador mira al educador bilingüe con una mirada glacial. Nosotros, como maestros bilingües, tenemos que sintetizar nuestro mensaje para que sea tan conciso como el del movimiento English Only. Las investigaciones académicas han probado, sin duda alguna, que la educación bilingüe es superior a la inmersión en inglés en promover el éxito académico, pero, ¿cómo podemos hacer que los demás acepten nuestro mensaje de manera comprensible?

          He aquí una observación. Una vez vi en un anuncio de trabajos que solicitaba maestros del alfabetismo dual…¿alfabetismo dual? En ese momento entendí perfectamente lo que buscaba ese distrito escolar; maestros capacitados en los dos idiomas para mejor enseñar las destrezs académicas en los dos. Este término describe mejor lo que hacemos. El término bilingüe hace que el público crea que somos maestros de lenguajes como los de francés o de español al nivel secundario quienes enseñan una clase de una hora con un vocabulario muy bajo. Éste no es el caso. En cambio, enseñamos las destrezas académicas en materias tales como las matemáticas, las ciencias y los estudios sociales en DOS idiomas, y los padres que matriculan a sus niños en programas así necesitan entender que estamos promoviendo el desarrollo y la importancia de entender TODAS las materias en DOS idiomas.

          Si el término, la eduación bilingüe, ha sido desprestigiado, aun injustamente, entonces tal vez una estrategia nueva que debemos usar es la de llamarnos maestros del alfabetismo dual. Algunos distritos ya hacen eso como el de Palmdale en California un poco al norte de Los Ángeles. Quizás esta denominación conotaría mejor lo que hacemos. Usamos la mejor metodología de enseñanza basada en investigaciones académicas disponibles actualmente para asegurar el éxito académico de nuestros estudiantes.

          Me doy cuenta de que lo que digo es muy sencillo, aun gracioso, pero ¿no es cierto que el movimiento English Only ha propagado su mensaje irracional así? Cuando describo mi profesión usando el término, maestro del alfabetismo dual, para describir lo que hago, me enfrento con menos cinismo y duda. A veces un producto bueno necesita ser reempaqueteado. Vemos esto todo el tiempo en el mercado comercial. Los productos ya probados se envuelven en nuevo empaque para aumentar sus ventas y para diferenciarse de los demás. Pues, yo opino que la educación bilingüe, eh…disculpas, de alfabetimso dual necesita nuevas envolturas en las que se envuelve. Si podemos empezar otra vez con nuevo nombre y mensaje más sencillo, podremos comunicar lo que hacemos de una manera más concisa. Así podemos volver a nuestros salones de clase a preparar a niños alfabetizados en dos idiomas para que estén listos para competir en la comunidad global del nuevo milenio.

Stephen Pollard

My school

Home Page

My school district