Para aprender inglés, aprenda primero español
June 23, 2002
Domenico Maceri, La Opinión


Mi estudiante, Ana, estaba orgullosa de su recién adquirido diploma de educación general (GED). Y tenía todo el derecho de estarlo. Como inmigrante mexicana, cuya instrucción en su español materno era limitada, Ana se las había arreglado en poco tiempo para adquirir considerable destreza lingüística en inglés, al tiempo que completaba los requisitos de la equivalencia para obtener el título del bachillerato.

Además, todo este tiempo ha continuado con sus estudios en un colegio comunitario y ahora está muy cerca de graduarse como Asociada en Arte, lo cual significa que en pocos años podría tener su licenciatura. Ana no sólo es la única persona que llega de otro país con una educación limitada sin que esto le impida triunfar en EU.

Sin embargo, para muchos es algo que sí se les hace muy difícil.

Después de trabajar largas horas, asistir a la escuela de noche para aprender un nuevo idioma resulta todo un reto. Es particularmente difícil para los que llegan con una formación deficiente en su propia lengua. Para esos inmigrantes, la mejor manera de ayudarlos a aprender inglés es la de esforzarse en educarlos en su propio idioma.

Muchos inmigrantes experimentan gran dificultad en las clases de Inglés como Segunda Lengua (ESL) porque debido a las limitaciones de su educación tienen un conocimiento superficial de su lengua materna. De la misma manera en que a una persona que ya sabe tocar un instrumento musical le resulta fácil aprender otro, una persona con fuerte dominio de su lengua natal tendrá menos problemas a la hora de hacerse bilingüe. Esta es la situación que contemplo en mis clases de lengua extranjera.

Los estudiantes menos avanzados de mis clases de francés, italiano y español son los mismos cuyo conocimiento del inglés es limitado.

El mismo principio se aplica al aprendizaje del inglés. A una persona que sepa muy a fondo su lengua española le será más fácil aprender inglés que a alguien cuyo conocimiento del español sea limitado.

Esto es en parte porque el inglés y el español son idiomas cognados, ya que gran parte del vocabulario de ambos proviene del latín. Para un hablante de español, por ejemplo, aprender el significado de ciertas palabras ("professor, doctor, architect, geography, extrovert, egotist, valiant") es muy fácil porque las mismas palabras existen, casi idénticas, en español. Pero, el individuo cuyo vocabulario en español es limitado no va a reconocer algunas de estas palabras.

Obviamente, cuanto más conozca el español, más vocabulario de inglés reconocerá, porque más de la mitad de éste se relaciona lingüísticamente con la lengua de Cervantes. En algunos campos, tales como la literatura, la ciencia y la medicina, el porcentaje de vocablos con raíz común es aún más alto.

Un conocimiento sólido de la lengua materna es tanto más útil cuanto más se asemeja a ésta la lengua que uno desea aprender. Frecuentemente llegan a mis clases de italiano estudiantes hispanohablantes y, en este caso, lo que comparten ambas lenguas no es únicamente el vocabulario. Sus estructuras gramaticales son muy similares. Mientras que a los alumnos cuya lengua natal es el inglés les causa serias dificultades el que en español los sustantivos tienen género masculino o femenino, y los verbos se conjugan, dos casos en que coinciden el español y el italiano.

A la inversa, a una persona que aprende una lengua completamente diferente a la suya se le multiplican las dificultades. Esto se aplica especialmente a los inmigrantes cuya lengua vernácula apenas tiene conexión con el inglés en vocabulario o gramática. La situación se complica al máximo cuando la lengua materna tiene un alfabeto completamente diferente del inglés, a la vez que carece de nexo con el vocabulario o gramática de éste.

Por supuesto que actualmente, en la enseñanza de una lengua extranjera el foco siempre es el estudio gramatical. La moderna teoría lingüística dice que el estudiante no necesita aprender conscientemente las reglas de la gramática. El estudiante aprende a comunicarse en el nuevo idioma al mismo tiempo que aprende las reglas intuitivamente, como le ocurrió con las de su lengua materna, en la infancia.

Pero los adultos no son niños, ni pueden tomarse todo el tiempo con que cuentan éstos para aprender una lengua. La explicación explícita de las reglas gramaticales puede ser beneficiosa y reducir considerablemente el número de ejemplos que los estudiantes necesitan oír y ver antes de aprender las reglas intuitivamente. También, es de gran ayuda el aprender los términos gramaticales, ya que beneficiarán a los estudiantes cuando aprendan a escribir.

Lamentablemente, es casi imposible convencer a los recién llegados de que el mejorar el conocimiento de su propia lengua y elevar su nivel cultural les ayudará a aligerar el proceso de aprender inglés. La gente quiere aprender inglés, no español. Ya saben hablar español. Quieren aprender inglés y el profesor se ve obligado a sumergirlos en la lengua de Shakespeare --un mar en el que a veces naufragan--.

Si uno aspira a obtener un trabajo que no sea del tipo más elemental, hace falta llegar a un nivel considerablemente alto de educación, más allá de las destrezas básicas de conversación. Esto se aplica a los nacidos en EU así como a los inmigrantes. Es fácil que se integren al país los inmigrantes que llegan a él con una base educativa sólida.

Para los otros, elevar su nivel de educación en su lengua vernácula equivale a poder adquirir más rápidamente un mejor manejo del inglés y a obtener una educación que les permita realizar contribuciones sustanciales a EU.

Domenico Maceri, profesor de lenguas extranjeras en Allan Hancock College , ha recibido premios periodísticos por sus artículos.


No le den paliza al idioma de los inmigrantes

El titular del periódico dice que el 83% de los residente en Santa Ana , California hablan otro idioma que no es el inglés (el 74% habla español). En el Estado de California esa situación corresponde a la cifra de 39%, mientras que a nivel nacional es de un 17%.

Es una cifra aún baja, pero es una cifra significativa. Si usted trata de leer más allá que el simple titular periodístico, se dará cuenta que estas cifran se refieren al lenguaje que se habla en el hogar.

El artículo no aclara si estas personas también hablan inglés como segundo idioma. Si se suman aquellos que únicamente hablan inglés en el hogar y aquellos que hablan inglés y otro idioma, la suma total de personas que no hablan inglés se reduce considerablemente.

Es difícil de comprender por qué uno de los periódicos principales de California del Sur, considera esta información del Censo 2000, como una noticia que tiene valor periodístico y digna de publicarse.

Existe una atmósfera con un sentimiento anti inmigrante a unos pocos meses después del ataque terrorista en Nueva York y ese titular de prensa tan sólo se añade a ese sentimiento negativo que los norteamericanos tienen por los extranjeros.

El asunto del idioma es y será un tema controversial en los Estados Unidos, especialmente en el suroeste. En los últimos años, el clima anti inmigrante ha presionado a muchos Estados como California y Arizona , a intentar aprobar iniciativas que prohíben la educación bilingüe en las escuelas públicas.

Muchos votantes sienten que los hijos de inmigrantes no aprenden como debieran y, por ende, que los programas son un fracaso. Sin embargo, la mayoría de los factores que subyacen para aprobar estas iniciativas, tienen que ver con el sentimiento de que muchos inmigrantes que vienen a los EEUU deben aprender inglés y "americanizarse" o que deben regresar a sus países de origen.

Otra señal anti inmigrante se observa a través del idioma. En años recientes, los votantes en más de 26 Estados aprobaron leyes que declaran al inglés como el idioma oficial. Dicha legislación, que intenta declarar el inglés como el idioma nacional, se introdujo en el Congreso, pero allí no avanzó demasiado.

Enfocándonos exclusivamente en el inglés, se cree que ahorraremos dinero, ya que los servicios en otros idiomas no tendrían que ofrecerse. No tendríamos oficiales que hablaran otros idiomas para cubrir las necesidades de los inmigrantes.

No obstante, el enfoque en el inglés va más allá que el simple costo monetario. La inseguridad de los norteamericanos en el control de las fronteras, ciertamente influye en la reacción de los votantes en cuestionar el asunto del idioma. De esa manera se piensa, que las personas que vienen de otros países, especialmente los de habla hispana, y que llegan continuamente a los Estados Unidos, tendrán que aprender inglés por obligación.

Empujar el inglés como idioma único, también envía un mensaje a aquellos que abogan por el pluralismo cultural e idiomático.

Los Estados Unidos es un país con una bandera y un idioma. Como una conclusión lógica, se pensaría que la actitud monolingüe es el factor que mantiene unido al país. No queremos ser como Canadá que es un país que puede dividirse en cualquier momento por causa del bilingüismo.

Lamentablemente, el ser monolingüe no ofrece respuesta alguna a los problemas que enfrenta Norteamérica. Ya sea que nos guste o no, los Estados Unidos dependen en mucho de otros países para mantener nuestro nivel de vida. No podemos aislarnos del resto del mundo. Construir una especie de "muralla de inglés" alrededor de nuestras fronteras y no dejar que nadie salga ni que nadie entre, es algo absurdo y está fuera de toda consideración.

Necesitamos enfrentar el hecho de que el idioma es la clave de nuestras relaciones con el resto del mundo. Siempre me resulta algo muy interesante cuando se ven fotos en la prensa de los líderes del mundo estrechando las manos y que aparecen como si hablaran entre ellos.

En muchos casos no lo están haciendo. No pueden hacerlo porque necesitan de traductores. De otra manera se quedarían mudos.

El hecho de que estos traductores casi nunca aparecen en las fotos nos da la impresión equivocada acerca de la importancia de los idiomas.

Existe muy poca o ninguna duda, de que vivimos en un mundo multilingüe y multicultural. Asimismo y hasta cierto punto, los Estados Unidos siempre fue y será un país con más de un idioma y además multicultural.

Muy al contrario, en lugar de aprobar leyes que impongan el inglés como idioma único y que haría que los inmigrantes se sientan incómodos, debemos observar las habilidades que tienen los recién llegados y usarlas en nuestro beneficio. Estos son talentos que podemos aprovechar para resolver los problemas del país y también son un recurso que resuelve los asuntos internacionales.

Eso hicimos durante la Segunda guerra mundial. Los americano-japoneses, los ítaloamericanos y los germano americanos ofrecieron un recurso importantísimo a los Estados Unidos en el esfuerzo bélico. Los oficiales norteamericanos usaron el idioma navajo como sistema de código secreto y que por su complejidad lingüística nuestros enemigos jamás pudieron descifrar.

Ser multilingüe no se traduce en problemas como parecen creer los norteamericanos. Los idiomas no causan que los países se separen. Si así fuera, Suiza se hubiese dividido hace siglos por ser un país con cuatro idiomas. Muy al contrario, los idiomas son los lazos que nos unen con el resto del mundo. Si no podemos hablar con la gente y mostrarles como realmente somos, permitiremos que sean los extremistas quienes nos describan. Y eso sólo conduce al desastre.

Por Domenico Maceri, Ph.D.
dmaceri@atlantalatino.com

Domenico Maceri tiene un PhD de la Universidad Central, de Santa Barbara, California y enseña idiomas extranjeros en Allan Hancock College in Santa Maria, CA. Sus artículos aparecen en muchos periódicos, ganando varios reconocimientos de la National Association of Hispanic Publications.