El Diario/La Prensa
06/09/2003

¿Dónde está el plan?
por Fernando Ferrer

Esta semana, el Alcalde Michael R. Bloomberg promete presentar su muy aguardado plan para la educación bilingüe, el cual afectará a varios cientos de miles de alumnos que aprenden inglés en nuestro sistema escolar público.

Ya era tiempo. Este plan ya ha sido postergado dos veces anteriormente en menos de un año.

La demora, los escasos recursos y la intriga política han perseguido a la educación bilingüe desde su comienzo en 1974.

En ese entonces, después de dos años de batalla legal contra la Junta de Educación de la Ciudad de Nueva York, ASPIRA, organización que vela por el desarrollo educativo de la juventud puertorriqueña y latina, representada por el Fondo Puertorriqueño para la Defensa Legal y la Educación (PRLDEF), logró que una Corte Federal ordenara que, entre otras cosas, se estableciera programas de instrucción con el personal “necesario y adecuados” para que así los alumnos hispanohablantes “puedan participar efectivamente en el proceso de aprendizaje” en su idioma nativo.

Y por casi treinta años desde que se emitiera lo que hoy en día se conoce como el Decreto de Consentimiento de ASPIRA, todos los sectores involucrados se han lanzado al ataque en una de las peores batallas de “las Guerras Culturales”. Desgraciadamente, como en muchas guerras, los inocentes y la verdad son los que sufren más.

El “nuevo” plan más reciente para la educación bilingüe se diseño a través de un arreglo político en 2001. Después de varios años de ataques contra el bilingüismo por parte del político californiano Ron Unz y otros extremistas de la derecha que abogaban por programas de “Sólo Inglés”, el entonces Alcalde Rudy Giuliani, presionado por ideólogos igualmente derechistas de Nueva York, prometió “limpiar” la educación bilingüe y designó una comisión dirigida por el ex Vicealcalde Randy Mastro.

Según el Dr. Luis O. Reyes, un antiguo activista educativo y ex miembro de la Junta de Educación de la Ciudad de Nueva York, las negociaciones —casi secretas— sucedieron entre el PRLDEF y altos funcionarios de la Administración de Giuliani y Mastro. El resultado: una disolución del enfoque original hacia el bilingüismo según se había especificado en el Decreto de Consentimiento de ASPIRA.

Así fue que el entonces Canciller de Educación Harold Levy anunció un nuevo plan de “decisión informada” para niños que técnicamente necesiten la educación bilingüe, que incluyó programas de “inmersión al ingles”. Las dos características claves de este nuevo enfoque eran poner más información a disposición de los padres sobre los estudios realizados en cuanto a la gama de opciones, y la designación de $75 millones de dólares para financiar nuevos programas escolares y orientar a los padres.

Parecía una victoria, pero hubieron dos pequeñas excepciones: los $75 millones nunca fueron entregados y, en muchísimas escuelas, los diversos programas bilingües nunca fueron implementados, lo que dejó a los padres sin opciones.

“Todo esto pasó a puerta cerrada y la comunidad se benefició muy poco”. Aquellos ideólogos que buscaban desmantelar la educación bilingüe salieron ganando sin esfuerzo alguno.

Hoy en día, cuando está en juego la educación y el futuro de cerca del 40% de los alumnos del sistema público que hablan una diversidad de idiomas extranjeros, las decisiones se siguen tomando a puertas cerradas.

El 15 de enero del 2003, el día en que se celebra el cumpleaños del Rev. Martin Luther King, el Alcalde Bloomberg anunció en Harlem una reestructuración dramática del sistema escolar público, incluyendo un cambio de currículo. Además prometió que, en un plazo de 60 días, presentaría un plan para mejorar la educación de los Estudiantes del Idioma Inglés (English Language Learners). Esa fecha llegó y nada pasó. Un segundo plazo también se venció sin acción alguna.

Cuando padres de familia le preguntaron sobre sus planes para la educación bilingüe, durante la reciente reunión en Manhattan de un panel sobre política educativa, el Canciller Klein respondió: “El Alcalde Bloomberg hará un anuncio el próximo mes”. Bueno, ya estamos en el próximo mes.

Margaret McHugh, que dirige la Coalición de la Inmigración de Nueva York, se ha unido con la organización Defensores de los Niños y otros ocho grupos que abogan por los inmigrantes para sacar este debate a la luz pública.

“Nuestra iniciativa busca fomentar un diálogo abierto sobre cómo mejorar el rendimiento de ese tipo de alumnos, que tienen la tasa más alta de deserción escolar en el sistema público”, dijo McHugh al difundir un plan de diez puntos para reformar la educación de los estudiantes que aprenden el inglés como segundo idioma.

Los padres deben tener opciones verdaderas entre programas de alta calidad que reciban los fondos adecuados en los distritos escolares. El Departamento de Educación debe obedecer la ley federal y el Decreto de Consentimiento de ASPIRA. Los programas de Inglés como Segundo Idioma (ESL) deben mejorar. Se tiene que contratar a maestros bilingües y de ESL que sean calificados y certificados. No se debe seguir enviando a Estudiantes del Idioma Inglés a programas de educación especial. Estas deben ser algunas de las reformas. Es razonable. Año tras año y promesa tras promesa, es el mismo cuento viejo con la educación bilingüe: la ideología política se sigue imponiendo a los datos científicos.

Así que para los que dicen que sus decisiones se basan en los hechos antes que la política, aquí están los hechos: El innovador Estudio Collier de 1995 midió el impacto a largo plazo de varios programas de aprendizaje de segundo idioma a través de los Estados Unidos. Los estudiantes con mayor éxito estaban en programas bilingües de largo plazo. Los estudiantes con menos éxito estaban en clases de inmersión al inglés o en programas bilingües que se descontinuaron en dos o tres años sin importar las necesidades del niño.

Por primera vez, pongamos de lado la ideología política y analicemos los hechos. Y, de una vez por todas, llevemos este debate al ámbito público en vez de a puerta cerrada.


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